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Diario de una coordinadora Gestalt: el darse cuenta, aquí y ahora. Noviembre 2014

Este fin de semana hemos tenido el segundo taller de la formación de Gestalt con Sergio Huguet, psicólogo y con larga formación en Terapia Gestalt y otras disciplinas, que vino desde Valencia para este taller. Fue un fin de semana muy  intenso.

Cuando yo realicé la formación como alumna, la coordinadora tenía un papel distinto al que tengo yo ahora, ahora es más activo dentro de la formación. Para empezar, cuando yo realicé la formación, la entrevista inicial me la hizo la directora de la formación; mientras que ahora, yo he entrevistado a todos las personas que se acercaron hasta el instituto para buscar información. Creo que el hecho que los entrevistara yo, ha sido un factor muy positivo, ya que desde el inicio, todos los miembros tienen una relación más estrecha conmigo, han compartido al menos una hora, en algunos casos algo más, en la que me han hablado de su vida, algunos profundizaron mucho, otros bastante y otros poco, pero a todos, soy la que conoce su historia, y este conocimiento, me ayuda a mí a estar más presente, a querer estar, me resulta más fácil realizar mi papel de acompañante, y ayuda a los alumnos a sentirse apoyados desde el inicio por alguien. Otro cambio importante para mí, han sido las horas de tutoría. Tengo dos horas cada fin de semana, en el que yo soy la responsable y los alumnos están conmigo, profundizando, leyendo, trabajando… Esto me supone un reto, ya que es algo nuevo, y  me satisface enormemente, ya que me demuestro todo lo que se, al mismo tiempo que les enseño. Me tranquiliza mostrar mi lado inseguro en esto a los alumnos, saben que es algo que hago por primera vez, y eso me tranquiliza, cada vez que acaba mi hora me siento como que he avanzado un paso más, y me siento mucho más segura.

En el taller con Sergio se vieron cumplidas mis expectativas, esperaba ser espectadora y partícipe de todo lo que ocurriera, participé y observé un montón de cosas, más de las que esperaba para un segundo taller. Una de las cosas que me ilusionaban cuando pensaba en ser coordinadora, era poder volver a estar presente en los talleres sabiendo lo que se ahora, puesto que imaginaba que ahora captaría infinidad de detalles que antes era incapaz, ya que estaba inmersa en mis emociones, mis miedos y un montón de teoría que no conocía de nada, para mí fue una bomba emocional.  El fin de semana fue espectacular en este sentido, estuve muy atenta a lo que me ocurría a mí en el taller, y fui capaz de captar un montón de detalles y matices. Ahora se que no voy a salir a exponerme trabajando en el centro del grupo, y lo que siento, no es alivio por no hacerlo, sino satisfacción por saber que lo haría si lo necesito, y que aquí no es el lugar, pero que tengo donde trabajar aquello que necesite.

Respecto a cómo me he sentido al participar en el taller: hay momentos en los que veo con mucha claridad que no me toca participar y lo que me apetece es observar lo que ocurre, otros ejercicios en los que se que no me toca, pero me encantaría participar, y otros en los que creo que es bueno que yo participe y lo hago encantada. También me di cuenta que me sale de manera espontánea salir voluntaria, pero claro está que me controlo y no lo hago. Me hizo gracia darme cuenta de esto, con el miedo que yo vivía estas situaciones al principio de mi formación, y ahora lo haría, me di cuenta del camino recorrido. También me di cuenta en un ejercicio que salíamos a caminar y todo el grupo miraba y luego, una persona nos imitaba al caminar, que sigo sintiendo vergüenza en ejercicios en los que me observan tanto, pero lo vivo con más calma, e incluso me hace gracia.

Una idea en la que estuve un rato pensando fue “Que yo sea psicóloga no quiere decir que no tenga mis fisuras”, y es cierto, tengo mis fisuras, y gracias a un trabajo como el que ahora hago, sigo formándome y conociendo más mis fisuras, al mismo tiempo conozco más y agrando las piernas con las que voy caminando y en las que me apoyo en esta profesión.

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