Diario de una Coordinadora Gestalt: el ciclo de la experiencia. Diciembre 2014

20d8fbf8be5ba5b1e7e2da113b35ee0fEl último fin de semana antes de que comenzaran las Navidades, tuvimos el tercer taller de la formación con María Jesús Armas Acosta, directora del Instituto Gestalt de Canarias. Este taller era sobre el ciclo de la satisfacción de las necesidades o ciclo de la experiencia. Se trata de un modelo teórico que nos ayuda a entender cómo la energía se moviliza desde una situación de reposo, en la que no hay necesidades, hasta otra en la que surge una sensación de una necesidad, pasando por lo que pensamos, y lo que hacemos, para satisfacer esa necesidad y volver al estado de reposo. Por ejemplo, estoy en el sofá y noto que tengo la boca seca, pienso «tengo sed», luego decido «voy a beber agua», me levanto, voy a la cocina, cojo un vaso, lo lleno y me lo bebo, y cuando ya he bebido y mi sed está saciada, vuelvo al sillón al estado de reposo. Es decir, el proceso que nos ocurre desde que nos damos cuenta de que necesitamos algo hasta que lo obtenemos, sigue unas fases llamadas Ciclo de Necesidades de la Experiencia Humana. Cuando movilizo la energía hacia algo que no es atender mi necesidad, surgen bloqueos. Puedo bloquearme en el no sentir, en el pensar, en el hacer o en integrar la experiencia.

Empezamos el taller cerrando los ojos y con los ojos cerrados, nos dábamos cuenta de lo que percibíamos interna (dolores, tensiones, ritmo de respiración o pulso cardíaco) y externamente (todos los ruidos, olores, temperatura de la sala, coches que pasaban…). Esta es una buena manera de parar el ritmo que llevamos fuera y centrarnos en el momento presente, para poder aprender y estar  de la manera más activa posible. A mí también me ayudan estos ejercicios, porque aunque yo no participe y sean mis tareas otras, me ayuda a estar lo más activa posible en lo que estoy ese momento, que es en disfrutar, estar atenta al grupo y profundizar en lo que ya he aprendido. Al no ser una alumna, y estando en un papel en segundo plano, considero fácil no estar activo, y no es lo que quiero ahora.

El ciclo tiene 8 fases: reposo, sensación, formación de figura, movilización de la energía, acción, precontacto, contacto y postcontacto. La didacta propuso un ejercicio práctico y vivencial, con el que entender esa fase y el bloqueo en esa fase si la energía no es dirigida satisfactoriamente para satisfacer esa necesidad. Los bloqueos también tienen su nombre: retención, desensibilización, proyección, introyección, retroflexión y proflexión, deflexión, confluencia y fijación. No voy a explicar cada uno de ellos, ya que es largo y es mejor entenderlo desde la vivencia, seguramente algunos de ellos ya los has oido, otros seguro que no.

Es un tema teórico que mientras más lo estudio, más le encuentro la utilidad al ir entendiéndolo mejor. Esta ha sido la tercera vez que estoy en un taller del ciclo, lo utilizo en la consulta a diario, y en este taller, tuve la sensación de relajación al final del mismo, cuando comprendí que ya tengo los conceptos, las ideas, asimiladas e integradas, las he ido masticando, reflexionando y pensando durante varios años. No es una herramienta para la terapia sencilla de entender a la primera, pero sí muy útil, es una herramienta de cocción lenta y revolver de vez en cuando.

Una frase que dijo María Jesús y que apunté porque me gusta mucho y me hace pensar es: «Lo que se da en la relación es lo que hace falta que se de, hay una conexión energética y corpórea, resonamos los unos con los otros. Se trata de estar con el menor ruido posible, para estar lo más presente posible en la experiencia». Es muy importante en esta relación de ayuda a otras personas, «tener el menos ruido posible», es decir, como persona tengo mis propias historias que pueden «contaminarme» a la hora de escuchar y tratar a otra persona, por lo que para mí es importante realizar horas de terapia individual como paciente y horas de supervisión como psicóloga. Cuando estudié en Alemania, 4º de Psicología, hablando con otros estudiantes de psicología europeos, comprobé que en el resto de Europa, para obtener la licenciatura en Psicología, era necesario realizar unas horas de terapia individual, no recuerdo cuantas. Fue en ese momento cuando me dí cuenta que en España tenemos esa diferencia, y quise estar al mismo nivel que mis colegas europeos. Cuando en el 2008 la Terapia Gestalt se cruzó en mi vida, una de las cosas que me convencieron fueron las 80 horas de terapia individual para obtener el título.

 

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