Diario de una Coordinadora Gestalt: los duelos. Mayo 2015

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Comenzó el fin de semana con un pequeño grupo trabajando uno de los valores de la Terapia Gestalt: el amor. Creo que fue un trabajo muy bonito y para mí apropiado, previo al trabajo del fin de semana que trabajamos los duelos.
Cuando yo hice la formación, el taller de duelos fue uno de los más importantes para mí. Me acuerdo que cuando vi los nombres de los talleres fue uno de los que se me quedó en la memoria, no sabía bien qué talleres había, pero había uno de duelos. Y es que como nada es casual, es uno de los temas de mi vida, los distintos duelos que he vivido desde que era una niña.

No había comentado nada, para no condicionar al grupo, o al menos esa era mi intención. Vino la misma ponente que me dio a mí este duelo, Maite Descalzo, que viene del Instituto de Gestalt de Valencia. Y mis expectativas se cumplieron. Fue un taller muy intenso, lo que yo no pensaba es que fuera tan intenso para mí. La frase que apunté del taller de asuntos inconclusos volvía a mi mente una y otra vez. Cuando Maite nos hablaba del duelo de la muerte, a mí me venía el mismo duelo que trabajé por primera vez en el año 2009, cuando yo hice este taller. Este duelo lo he trabajado muchas ocasiones, con todos los terapeutas con los que he estado, y nuevamente me venía a la cabeza y al corazón. Así que nuevamente lo elegí para trabajar. Fue importante para mí reconocerme que tengo derecho a trabajar lo mismo todas las veces que necesite, ya que a la cabeza se me venían frases como «ya esto debería no afectarme tanto después de todas las horas que tengo de terapia, todas las horas que le he dedicado a trabajar esto mismo». Y me fue útil aceptar que cuando hay temas muy fuertes, no sabemos cuántas horas y cuánto trabajo necesitamos. Esto me resulta útil para trabajar con las personas sus duelos, ya que me ayuda a ponerme aún más en el papel de un paciente que siempre tiene presente un asunto de su vida importante y doloroso.

Toda sensación que no sea agradecimiento y gratitud, al recordar a alguien que ya no esté, es un duelo que no está elaborado del todo.

Di un paso más, en elaborar este tema mío. Y lo más importante es que no mediré cuántos pasos son, si son más o son los que ya he dado.

Para mí fue muy lindo compartir el trabajo con el grupo, me siento acompañada, respetada y querida. En ocasiones soy una más y en otras no lo soy, estoy en contacto y me retiro cuando lo considero. Siento que es un grupo especial, y me siento especial con ellos. Es una maravilla de trabajo que disfruto cada minuto.

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