El secreto de los Reyes Magos. Una historia para padres

 

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Hace mucho años, más de 2000, nacía en Belén, Jesús de Nazaret. Tres reyes de países extranjeros acudieron a rendirle homenaje, con oro, incienso y mirra. Esta historia todos la sabemos.

 

 

reyes_magos_2Pero lo que es cierto es que hay un secreto que no todos conocemos: «El secreto de los Reyes Magos». 

 

 

Tras llevarle los regalos al niño Jesús, estos Reyes se dieron cuenta que al llevar regalos a un niño se sintieron inmensamente felices. Se dieron cuenta de que eran inmensamente ricos, y que a pesar de saber cómo hacer magia, no utilizaban sus conocimientos y su fortuna para hacer algo que realmente fuera importante, algo por lo que fueran recordados. Así que, entre los tres tomaron la decisión de repetir esto todos los años, pues si con un niño, se habían sentido tan bien, ¿cómo se sentirían si llevaban regalos a todos los niños del mundo?. Como ellos no eran unas personas cualquiera, no podían ni querían ir a casa de los niños tocando la puerta y dejando el regalo, ¡No! Ellos querían ir de noche, cuando nadie les viera, y dejar los regalos. Las caras de los niños cuando vieran los regalos la mañana del 6 de enero sería la mejor recompensa. Para ello les era necesario sus conocimientos de magia, harían un  conjuro para alargar el tiempo, para poder así entrar en todas y cada una de las casas en una noche.  Acordaron el plan y se despidieron hasta el año siguiente. Se encontrarían en Belén la noche del 5 de enero del siguiente año, para comenzar la aventura.

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Y así lo hicieron. Como fue todo un éxito el plan, decidieron hacerlo otro año y otro….Todos los niños del mundo estaban muy felices, y los padres de esos niños muy agradecidos con los Reyes. Los padres y los niños dejaban comida y  bebida para los reyes y por supuesto, también para los camellos, ya que era un viaje muy largo y los reyes agradecían este gesto. Pasaron los años, y los reyes fueron envejeciendo, hay cosas que ni la magia puede evitar. La población mundial cada vez era mayor, y los reyes hacían un esfuerzo enorme para llegar a cada casa.

Pero un año, se reunieron los tres y hablaron. Ya no podían seguir este trabajo, estaban mayores y la cantidad de niños se había multiplicado. Así que decidieron hacer una reunión en el mes de Diciembre con todos los padres y madres, abuelas, abuelos, tíos y tías de todos los niños del mundo. En la reunión había muchísima gente, hablaban los unos con los otros, todos estaban muy contentos, todos menos los reyes. Primero el de habló Melchor, ya que era el mayor de los tres. Explicó a todos los asistentes cuál era la situación actual. Luego Gaspar expuso, las alternativas que habían barajado, pero que finalmente ninguna de ellas era posible. Y por último, Baltasar expuse o la conclusión a la que habían llegado: No podemos llevar más regalos a los niños, dijo con cara de profunda tristeza. El público quedó enmudecido. Sólo se oían respiraciones y suspiros.

Hasta que una voz dijo: «¡Nosotros lo haremos!», «Siiii» secundaron algunos, «¡¡¡claro!!!»dijeron otros. Algunos no dijeron nada, pensando en que no tenían dinero para hacer regalos, pero rápidamente alguien dijo, «nosotros no tenemos hijos, ayudaremos a padres que no tengan dinero para los regalos». Otra persona dijo: «Dado que los reyes nos han dado tanta felicidad e ilusión llenando nuestra casa de magia durante tantísimos años, seguiremos diciendo que son ellos los que vienen a casa, y lo haremos a su estilo, en la noche del 5 de enero, a escondidas, sin que nadie nos vea. Así mantendremos vivo su recuerdo, y todos los niños del mundo conocerán a Sus Majestades, los Reyes Magos de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar».

-¿Y qucorrené pasará cuando los niños descubran que nosotros somos los que hacemos de reyes magos?¿no se sentirán traicionados?.

Entonces Melchor dijo: Entonces ustedes les explicarán este secreto. Y desde que ellos sean conocedores del secreto, automáticamente se convertirán en Guardianes del Secreto. Y ellos ya serán lo suficientemente mayores para hacer felices a otras personas, a otros niños, haciendo que la memoria de los reyes, nuestra memoria, perdure. En ese momento guardarán el secreto, y ayudarán a sus padres a hacer felices a otros niños, como sus hermanos o primos, por ejemplo, buscando o pensando en regalos deseados por los demás. Y llegado el momento, seguirán la tradición con sus propios hijos. Así todos los niños del mundo serán felices, y vivirán la magia y la ilusión que todos y cada uno de nosotros, alguna vez en la vida, debemos vivir.

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